Yo no me comería esa lenteja

Desde mi nauseabundo punto de vista; definitivamente no, querido Daniel. ¿Te preguntarás el porqué, supongo? No obstante, antes de exponer nada, voy a dejar claro que deseaba que llegara este momento con ansiedad ya que parecía que no comenzaríamos nunca, y estaba claro que como usted no diera el paso, este nuestro blog corría el riesgo de ser el Rumor de los desarraigados.

Aclarado esto, y cavilando sobre tu deliciosa pregunta desde la taza de mi wáter (curiosamente) creo que se llega fácilmente a la conclusión de que es imposible ser inexpugnable a los famosos "palos" que te da la vida. Obviamente, como esa lentejita tenemos nuestra apariencia tanto física como psíquica que nos hace ser nosotros mismos y no otros, pero nuestra personalidad se va moldeando a través de las experiencias vividas a lo largo de nuestras vidas.

Una lenteja, puede atravesar la boca, la faringe, el esófago, el estómago, los siete metros de intestino y sin saber bien cómo, aterrizar desde el esfínter en el agua junto a los excrementos que la acompañaban y aparecer intacta. Sin embargo, esa lenteja, aunque en óptimas condiciones, ya no es la misma lenteja del plato. Esa legumbre ha vivido una experiencia probablemente horrible por el interior del cuerpo humano salvando obstáculos en forma de ácido gástrico y demás elementos. Lo más normal es que para bien o para mal esa experiencia haya repercutido en la lentejita ya sea creándole un trauma o bien haciéndola más fuerte.

Nosotros no somos seres herméticos a los acontecimientos que sobrevienen. Una persona es distinta antes y después de sufrir un accidente, ir a la cárcel o padecer una enfermedad en los casos más extremos. Pero no hay que irse tan lejos. El simple hecho de ponerse a trabajar te hace valorar el dinero, cuando aparece alguien especial en tu vida (como el tal Serrato); un simple profesor de la universidad que te motiva de tal forma que te hace ver las cosas desde otra perspectiva. Nosotros somos seres dinámicos (no porque nos movamos, que también) sino porque vamos cambiando en un sentido profundo. En el nivel superficial seguiremos siendo los mismos (aunque vayamos al peluquero), como la lentejita, pero en nuestro interior cambiamos constantemente, como la intacta legumbre posada sobre tranquilas aguas de wáter.

Terminada mi aburrida exposición dejaré un tema o pregunta para que ofrezcas tu parecer a nuestros numerosos seguidores. Me gustaría saber cuál es tu opinión acerca de la actuación del Gobierno de España con respecto al caso "Alakrana". Anhelo su respuesta, querido amigo.

Condemor

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